El pasado 12 de mayo entró en vigor la nueva Ley de Control de la jornada. Esta nueva Ley marca que cada trabajador tiene que fichar su entrada y salida de su puesto de trabajo. Viene respaldada por la Unión Europea. Días después de su aplicación, el Tribunal de Justicia Europeo la ratifica. 

Dicha Ley hace referencia a todas las empresas, sin excepción. Establece que toda la responsabilidad recae sobre el empresario. Éste tiene la obligación de llevar ese registro diario. Además esos datos deben de ser guardados por un periodo de cuatro años. Tienen que estar a disposición de la plantilla, el Comité de Empresa e Inspección de Trabajo. Las empresas que incumplan la Ley podrán ser multadas con cantidades que pueden oscilar desde los 625 a los 6250 euros. Aunque se ha dado dos meses de margen para que las empresas se adapten a estos nuevos requerimientos. 

Las formas para llevar a cabo este registro son múltiples, desde las más rudimentarias, como una hoja de firma a la entrada o a la salida, hasta las opciones más modernas como por huella dactilar o aplicaciones móviles. 

Las dudas sobre su aplicación no han tardado en registrarse. Entre otras cosas en cómo será su aplicación en el día a día. Uno de los temas más recurrentes ha sido el caso de los trabajadores que no tienen un puesto físico concreto. Y todavía hoy, no se han resuelto esas dudas de cómo llevar a cabo el proceso con ese tipo de trabajadores. Digamos que el arranque de esta ley ha sido un poco confuso.

La finalidad principal de la Ley es tener un control más exhaustivo de las horas extras realizadas,  y la garantía de que éstas sean pagadas. Evitando así trabajadores que están contratados por menos horas, y acaban sin cobrar esas horas o cobrándolas en negro. Ya que los últimos estudios apuntan que más de la mitad de los ocupados trabaja más de 40 horas semanales. Lo que se traduce en 5,7 millones de horas extras realizadas y un total de 2,6 millones que no son remuneradas.

Desde Aliance Brother estamos completamente comprometidos con esta problemática y por luchar para que este tipo de abusos desaparezcan. Y cómo no podía ser de otra manera entendemos que por ética y por legalidad las horas extras deben de ser pagadas y cotizadas. Pero también nos hacemos eco de las dudas entorno a esta Ley. Y quizás falte un estudio más exhaustivo de cada sector; ya sea industria, comercio o servicio, para así sustentar de una forma más eficaz la aplicación de dicha Ley. Así como la gestión del tiempo, teniendo en cuenta que es prácticamente imposible cuantificar todos los minutos de trabajo, y tampoco es sano ni para el trabajador ni para el empresario. Digamos que hay una flexibilidad ética, que si es mutua, es beneficiosa para todos y que va a ser imposible de cuantificar. 

Aliance Brother ya hemos implementado la aplicación de la Ley, y esperamos que sea beneficioso para todos y que se consigan los propósitos para los que fue creada. Y si éste mayor control sirve para eliminar la precariedad y los abusos en la jornada laboral, bienvenida sea.